Para muchos, la impresión 3D es algo aun desconocido, casi “mágico”. Los que las conocen un poco siempre me dicen algo parecido, que lo han visto en un capítulo de una famosa serie de TV, “The Big Bang Theory”, y que sacan dos conclusiones: que es una tecnología muy cara, y que te lo da todo hecho. Nada más lejos de la realidad. Vamos a hablar de varios de los mitos de la impresión 3D.

Las impresoras 3D son caras

Sí y no. Como todo en la vida, tiene distintas gamas y distintos tipos. No es lo mismo comprar un televisor antiguo y grandote, que uno fino, LED y HD 4K, ¿Verdad? Los precios son diferentes y las prestaciones también lo son. Es cierto que hay impresoras 3D que superan las cuatro cifras, 2000, 3000, 5000 euros, e incluso mucho más. Estas suelen ser industriales y utilizar materiales caros para imprimir. Pero no nos vayamos tan lejos. Tenemos impresoras 3D por menos de 500 euros. Ya no parecen tan caras, ¿eh? Por supuesto no podemos esperar la calidad de impresión de una de 5000 en una de 500, pero eso no significa que sean malas.

Las impresoras 3D pueden imprimir impresoras 3D

Esta me encanta. NO.

Las impresoras 3D pueden imprimir piezas para formar otra impresora 3D, cierto. Pero vas a necesitar muchas otras piezas que no puede imprimir: base de aluminio o acero, tornillería (mucha, mucha tornillería), motores, varillas, electrónica… Asi que no, las impresoras 3D no pueden imprimir impresoras 3D completas. Y no creas que puedes ahorrarte mucho dinero si un amigo te imprime las piezas que sí son imprimibles. Realmente lo caro es todo lo que no se puede imprimir.

Las cosas impresas en 3D ya salen acabadas

Ni muchísimo menos. Al menos hablando en un ámbito doméstico, las piezas impresas en 3D por lo general suelen ser de un solo color, ya que una impresora 3D doméstica no mezcla colores. Además, para piezas complejas necesita construir distintos soportes (para no empezar a imprimir en el aire, por ejemplo, los brazos de un muñeco) que luego hay que retirar con cuidado. No, las piezas impresas en 3D no salen ya terminadas, no salen directamente de la máquina pintadas y con todos los detalles, como parecía darse a entender en aquel capítulo de “The Big Bang Theory”.

La impresión 3D es compleja

No necesariamente. Hoy en día existen infinidad de páginas web de las que podemos descargar archivos listos para imprimir, sin necesidad de tener conocimientos de modelado 3D. Un programa gratuito hace de puente entre la impresora y el ordenador. Abrimos el archivo con ese programa y preparamos la pieza para mandarla a la impresora. No tiene mucho más misterio.

La impresión 3D es peligrosa

Cierto es que hay mucha controversia porque existen diseños de armas que podemos descargar e imprimir, pero realmente, es mas costoso hacer esto que ir a una tienda y comprar un arma. Además, se está estudiando legislar todo este tema para que sea mas seguro.

Podemos imprimir órganos humanos en 3D

Sí y no, de nuevo. Es algo que está en desarrollo. Y no será algo sencillo. Es cierto que se está estudiando imprimir órganos a partir de las propias células del sujeto para evitar posibles rechazos, pero esto es algo para lo que aun falta mucho tiempo y mucha investigación. Y por supuesto no podemos hacerlo en casa con nuestra impresora doméstica.

¿Entonces sólo podemos imprimir cosas de plástico?

Es el material más barato, y por tanto, más común a la hora de usar en el ámbito doméstico, pero dependiendo de la impresora podemos usar distintos materiales para imprimir. Hay impresoras que utilizan resina curable a la luz, esto es, usan una resina que con luz se va endureciendo capa a capa, formando una pieza. Existen filamentos metálicos, de madera, de goma… Hay muchas opciones alternativas al plástico, si bien este último es el más recomendable para iniciarse en la impresión 3D.

¡La impresión 3D es mágica! ¡Podemos hacer cualquier cosa con una impresora 3D!

Bueno, no te emociones tanto. Es cierto que podemos hacer infinidad de cosas, y que el límite está en nuestra imaginación… si sabes modelar en 3D. Si no encuentras una solución a tu problema en la red, entonces habrá que modelarlo para imprimirlo. También hay que tener en cuenta las limitaciones de la máquina que usemos. Por ejemplo, las impresoras domésticas de filamento plástico no llevan bien eso de imprimir piezas muy pequeñas y detalladas, pero tampoco caben piezas muy grandes en las impresoras, lo que nos obliga a imprimir por partes. Y por supuesto, tienes que armarte de paciencia.

Las impresoras 3D tardan mucho en imprimir

Sí, definitivamente sí. Tenlo en cuenta. La impresión 3D se realiza por capas. Piensa en una forma geométrica, la que quieras, un cubo, una esfera, algo sencillo. Ahora, córtalo por la mitad. Y cada mitad córtala por la mitad. Y cada pieza vuelve a cortarla por la mitad. Sigue así hasta que cada pieza mida, aproximadamente, entre 0.1 y 0.3 mm de alto. Cada una de ellas será una capa, y la impresora debe cubrir toda la capa con plástico trazando líneas rectas. Empieza desde la capa inferior y va subiendo según termina. Evidentemente, dependiendo de la altura de la pieza total, es un trabajo bastante duro, y se tarda bastante en hacerlo.

Hay impresoras mucho más rápidas, capaces de hacer toda una capa de un solo paso, en concreto, las de resina curable a la luz, ya que se emite un haz de luz con toda la capa dibujada y la resina se endurece en toda la capa, y se puede pasar a la siguiente. Pero son impresoras caras, y el material también lo es.

Si tarda tanto, seguro que la impresión 3D gasta mucha electricidad

Relativamente, pero la respuesta en general es no. Hablando de una impresora 3D de filamento plástico, las más accesibles ahora mismo, en concreto de una Prusa i3 que es el modelo más común, utiliza una fuente de alimentación parecida a la que utilizan los ordenadores de casa. Y por supuesto consumen mucho menos que uno, así que no gastan más que un ordenador encendido en casa.

La impresión 3D es algo para el futuro

No, la impresión 3D está aquí ahora y para quedarse. Incluso es una tecnología no tan moderna como crees: la primera impresora 3D se inventó en 1983.

Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como todo en la vida. Pero es algo que está en constante evolución, y como toda la tecnología, poco a poco, sus precios van descendiendo y se hace más accesible al gran público.