Este fin de semana nos ha ocurrido algo que nos apena bastante. Solemos confiar bastante en la buena fe de la gente, pero esto nos ha demostrado que quizá deberíamos confiar menos. Lo que en realidad nos parece muy triste.

Os contaremos la historia desde el principio. Empieza en la última FicZone, en abril de 2017, donde hicimos nuevos contactos, y conocimos a gente interesada en que hiciéramos colaboraciones juntos. Uno de ellos fue el protagonista de nuestra historia: la Libreria Draco, de Granada, de donde somos también nosotros.

El último día de Ficzone se pasó por nuestro stand uno de los dependientes de la tienda, y nos dijo que le gustaban mucho nuestras creaciones. Nos preguntó si estábamos interesados en exponer y vender piezas en su tienda. Nosotros estableceríamos el precio, y ellos lo subirían un poco para poder ganarles algo. Estábamos muy contentos de que una tienda ciertamente conocida en Granada quisiera que expusiéramos nuestras figuras con ellos. Así que pocos días después de acabar la feria, nos pasamos por su librería.

De entrada, no hablamos con la misma persona que en FicZone (vamos a llamarlo “Dependiente 2”, ya que en realidad, ni siquiera conocemos sus nombres), y el trato fue distinto. En principio nos ofreció vender las figuras sin variar el precio, y repartir porcentajes. Salimos de la tienda para volver quince minutos más tarde a decir que eso no era lo que habíamos acordado en FicZone, y que queríamos exactamente lo que habíamos hablado allí. De acuerdo, sin problema, lo arreglamos. Allí se quedaron dos figuras: Sonic the Hedgehog y Jolteon. Se acuerdó que los precios se subirían para que ellos les ganasen algo, pero, en ningún momento nos pagaron nada para que las figuras se quedaran en su tienda. Se quedarían allí hasta que se vendieran. Cuando se vendieran, nos llamarían y nos pagarían nuestra parte. Como confiamos en la buena fe, nos pareció correcto.

Figura Sonic Clásico

Nuestra figura de Sonic

Esto fue en Abril. Pasan los meses sin noticias de las figuras, sin ningún control sobre ellas. Hasta que llega mediados de julio, el sábado 15 concretamente, y alguien ve la figura de Sonic en nuestras redes sociales (las de Atlas 3D Studio), y nos pregunta por ella y por su precio. Atlas 3D Studio se pone en contacto con la tienda para preguntar si la figura sigue en stock, y nos responden que sí, que aun la tienen. La conversación queda ahí hasta el lunes 17 por la mañana, cuando nos escriben para decirnos que la figura de Sonic ha sufrido un accidente. Según nos cuentan, un niño se ha puesto a toquetear cosas en la tienda, se ha colado por detrás del mueble donde estaba colocado el Sonic (un mueble del escaparate), y lo ha cogido sin permiso. Se le ha caído, y se ha roto. 

Nos acercamos a la tienda a recogerlo y a ver si es reparable. Está el mismo chico con el que hablamos en FicZone. A primera vista, parece reparable. Como en principio ha sido un accidente, y más por quedar bien y por evitar una discusión innecesaria que por otra cosa, decidimos hacernos cargo de la reparación. Cuando llegamos a nuestro taller descubrimos que la figura está más rota de lo que parecía en principio, y que no es reparable fácilmente (hay que volver a imprimir piezas, darles su acabado, ensamblarlas, pintarlas, y esperar que encajen correctamente en la figura). Así que, al día siguiente, volvemos a la tienda a hablar con ellos, y a recoger una pequeña pieza que se había extraviado. Nos encontramos solo a “Dependiente 2”. Le pedimos una compensación económica por los daños de la figura y el trabajo que nos llevará repararla sin saber si vamos a poder venderla o no. Nos responde: “Sí, no habrá problema… pero hasta el viernes no puedo pagarte. Voy a hablar con mi compañero, pero no creo que haya problema.

El viernes por la noche aun no habíamos recibido ningún pago, así que nos ponemos en contacto con ellos para preguntar si hay algún problema. Al día siguiente, nos responden que no nos pagarán hasta que les entreguemos la figura. Parece que lo que ellos han entendido (o han querido entender) es que nosotros les dejábamos la figura rota por lo que les hemos pedido como compensación. Me explicaré mejor: el precio que nosotros le pusimos a la figura es de 50 euros, les pedimos 30 como compensación, y ellos entienden que se quedan la figura rota por esos 30 euros, para intentar darle salida. Es decir, ellos la rompen, y como está rota, nosotros se la dejamos más barata para “intentar darle salida”. Obviamente, las cosas no funcionan así.

Así quedó la figura.

Así quedó la figura.

Para nosotros, la figura tiene un coste, tanto en materiales como en horas de trabajo, y si tú la rompes, nosotros no tenemos que asumir el coste de que tú la hayas roto. “Quien rompe, paga“. Cada figura se hace artesanalmente, tiene un trabajo y un mimo único, y eso para nosotros tiene un precio concreto, no podemos venderla por menos, y por supuesto, menos aun cuando no se ha roto por nuestra culpa. Si la hubiéramos roto nosotros tendría sentido que le bajásemos el precio, aunque lo normal es que la hubiéramos retirado, asumiendo nosotros el coste. Pero no la hemos roto nosotros. Así que, si quieres vender la figura, nos tienes que pagar el coste de la misma (porque ya se acabó la buena fe…), y además, la reparación. A nuestras figuras no “se les intenta dar salida“, no. No podemos permitir que nadie venda una figura de Atlas 3D Studio rota, porque responderíamos nosotros de esa calidad. Incluso si alguien quisiera repararla antes de volver a ponerla a la venta, tampoco nos valdría. Somos los responsables de la calidad final de nuestras figuras, para bien y para mal. Si una figura está bien, es porque Atlas 3D Studio lo ha hecho bien. Si una figura está mal, es porque lo hemos hecho mal, y es decisión nuestra qué hacer con ella. Pero no permitiremos que alguien repare (bien o mal) una figura, y se nos atribuya una calidad que realmente no es nuestra.

Finalmente, durante la discusión, desistimos. Ellos nos insistieron en que nos pasáramos por la tienda con la figura, y les respondimos que no, que se acabó. A ellos les pareció una solución perfecta, por supuesto, ya que así se libran de pagarnos la reparación que les exigimos. De hecho… Actualmente han bloqueado nuestra vía de comunicación habitual. Solíamos contactar via Facebook Messenger, pero nos han bloqueado y no podemos enviarles mensajes.

Nos duele profundamente que esto pase. Solemos confiar en la gente, no somos nadie sin la gente que nos sigue y que nos apoya. Nos gusta ser cercanos con vosotros, nos gusta que nos deis ideas, hacer colaboraciones, que alguien nos pida algo difícil y nos lo tomemos como un reto. Nos gusta hacer nuevos amigos. Nos gusta el contacto humano, y para que haya contacto humano tiene que haber confianza. Y quizá a partir de hoy ya nos cueste un poco más.

Y eso, es muy triste.